ELABORACION

El arrancar a baja temperatura nos permite hacer una larga fermentación terminando hasta a unos 28 C. La frecuencia y aireación de los remontandos se ajustan según la fase de la fermentación. La maceración se prolonga hasta obtener el contenido máximo de polifenoles y, por cata, fijamos el desvinado.

Tras el descube del vino, favorecemos mediante microoxigenación la formación de etanal, lo que traería consigo la polimerización de antocianos y taninos. De esta manera obtenemos color más estable y un aumento de la intensidad de los taninos, dando más estructura a nuestros vinos.

Tras la fermentación malolíctica, el vino se encuentra preparado para pasar a la crianza.

Durante este proceso, en barricas nuevas de roble francés y americano, nuestros vinos van ganando en complejidad aromática. Al mismo tiempo, los taninos propios del vino, junto a los aportados por el roble, van transformándose a formas más suaves favorecidos por la aireación a través de las duelas de la barrica.

Dependiendo del tipo de vino, éste permanecerá en barrica de 3 a 12 meses y, tras esta crianza, el vino es embotellado, permaneciendo en nuestras cavas un mí­nimo de 3 meses hasta salir al mercado.